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¿A quién le vendimos ese lote?
En cuántas horas te exigen el rastro de un lote según lo que fabriques, por qué casi la mitad de los retiros empiezan en la etiqueta y no en el producto, cuánto cuesta en pesos vender sin lote rastreable, y qué tanto de un retiro se puede reconstruir con lo que tu sistema ya guarda.
- Autor:
- Cesar F. Manzano Trevizo Director General · Cofundador, MDS Sistemas
- Publicado:
El 8 Ene 2026, Nestlé México retiró cuatro lotes de sus fórmulas infantiles NAN Alfamino y Alfamino de 400 gramos por «probable contaminación con una toxina producida por el microorganismo Bacillus cereus en uno de los ingredientes». Quince días después, el 23 Ene 2026, Sanulac Nutrición México retiró 38 lotes de sus fórmulas ALULA, importadas de Francia, por «posible presencia de toxina cereulida, producida por el microorganismo Bacillus cereus, detectada en uno de los ingredientes».
Dos empresas distintas, el mismo mes, el mismo tipo de producto, y la misma frase en la causa: el problema venía en algo que compraron. Cuando eso pasa, adentro de cada empresa arranca la misma carrera. Qué lotes de producto terminado llevan ese ingrediente, cuánto queda en la bodega, cuánto ya salió y en qué facturas. La pregunta del título se la hace alguien de calidad al encargado del sistema, con la alerta enfrente y el teléfono sonando.
La trazabilidad casi siempre se vende con filosofía de calidad. Se justifica con algo más terco: un reloj.
NOM-220-SSA1-2016, numeral 8.1.11
Loftware, sobre la base de cumplimiento de la FDA
Ley General de Salud, artículos 210 y 421, con el salario mínimo 2026
GMA, FMI y GS1 US con Deloitte, 2010 (Estados Unidos)
Rastrear es contestar dos preguntas
La definición mexicana está escrita desde 2009. La NOM-251 define rastreabilidad como la capacidad de «seguir el desplazamiento de un alimento, bebida o suplemento alimenticio a través de una o varias etapas especificadas de su proceso» (numeral 3.40). Ese desplazamiento tiene dos sentidos, y un retiro exige los dos: hacia atrás, de qué proveedor y con qué entrada llegó el ingrediente o el material; hacia adelante, en qué producto terminado quedó y a qué clientes se les facturó.
El premio de tener las dos respuestas es el tamaño del retiro. El 16 Jul 2025, COFEPRIS publicó tres avisos de riesgo el mismo día: la fórmula CRECELAC, por una bacteria, con un solo lote señalado; el medicamento VIMECLOL, con dos lotes, por una fisura en la ampolleta, o sea un defecto que venía en un material comprado; y el Sensibit RIN, con un lote, por cristales del principio activo. Un aviso bien acotado apunta a lotes concretos, con su clave y su caducidad, y deja al resto del catálogo vendiéndose. Quien no puede acotar retira de más, o tarda de más, que es peor.
Casi la mitad de los retiros no empiezan en el producto: empiezan en la etiqueta
La imagen mental del retiro es una contaminación. Los números dicen otra cosa. En 2024, la base de cumplimiento de la FDA registró 422 retiros de alimentos en Estados Unidos; el 45.5 % (192) fue por errores de etiquetado, y de esos, el 83.85 % por alérgenos no declarados. El costo directo agregado se estimó en 1,920 millones de dólares.
Figura 1
De cada 100 retiros de alimentos en Estados Unidos durante 2024, 45 fueron por errores de etiquetado, no por contaminación
retiros por errores de etiquetado
La lección para una PyME es incómoda: no necesitas que se te eche a perder nada para vivir un retiro. Basta una etiqueta que diga mal lo que el envase trae, y el trabajo de acotar el daño es el mismo.
Los relojes que ya están corriendo
Cuando el rastro se necesita, alguien lo pide con plazo:
Figura 2
Del estándar privado al reglamento mexicano, el rastro de un lote se pide en horas, no en semanas
Cada barra trae su letra chica. Las 4 horas son de la certificación BRCGS Food Safety (Issue 9, cláusula 3.9.3), y el verbo ahí es should: es una meta que el auditor va a cronometrar, no una obligación legal. Los otros esquemas de certificación no fijan hora: SQF pide probar la trazabilidad al menos una vez al año sin decir en cuánto tiempo, y FSSC 22000 tampoco pone reloj.
Las 24 horas son de la FDA: quien fabrica, procesa, empaca o almacena alimentos de su lista de trazabilidad debe entregar los registros a un representante autorizado dentro de las 24 horas de la solicitud (21 CFR 1.1455(c)(1)), y en un brote, en formato de hoja de cálculo electrónica ordenable. A una PyME mexicana le aplica solo si exporta, y la fecha de cumplimiento es el 20 Jul 2028.
Las 48 horas son mexicanas y obligatorias: la NOM-220 ordena notificar a farmacovigilancia dos o más casos graves semejantes, en el mismo lugar, con el mismo medicamento y del mismo lote, inmediatamente y sin exceder 48 horas (numeral 8.1.11). Y hay un cuarto reloj, más lento pero igual de legal: el artículo 36 del Reglamento de Insumos para la Salud da 30 días hábiles para comunicarle a la autoridad que dejaste de producir o de vender un insumo.
Contra esos relojes, lo que las empresas tardan de verdad está medido, aunque haya que decir de dónde viene la medición: Estados Unidos, campo de 2009, publicado en 2010, sobre 54 empresas. El 31 % de los fabricantes ubica la información de los lotes afectados en dos horas o menos; el 78 %, en ocho horas o menos. Y el proceso completo de identificación va de media hora a 72 horas, con las organizaciones grandes tardando 32 horas en promedio.
Figura 3
Solo uno de cada tres fabricantes ubica la información de un lote dentro del reloj de la certificación
Qué te obliga hoy, según lo que haces
No hay una ley mexicana de trazabilidad. Hay obligaciones repartidas por giro, y conviene saber cuál es la tuya.
Si produces o vendes alimentos, la NOM-251 te pide tres cosas: que los productos preenvasados lleven clave de lote (numeral 6.9.1), que tengas un plan de retiro para cualquier lote que represente un peligro (6.7.1) y que el registro del retiro documente el lote involucrado y el lugar donde se distribuyó en primer nivel (6.7.3). O sea: la norma sanitaria ya da por hecho que sabes a quién le vendiste cada lote.
La etiqueta tiene su propia norma. La NOM-051 exige que cada envase lleve «grabada o marcada de cualquier modo la identificación del lote al que pertenece, con una indicación en clave que permita su rastreabilidad» (numeral 4.2.6.1), además de la fecha de caducidad con su formato según la vida del producto.
Si fabricas medicamentos, la NOM-059 ordena que la investigación de una queja por un lote defectuoso se extienda a los demás lotes, para determinar si también están afectados (numeral 5.4.3). Un lote malo nunca se investiga solo.
Si fabricas o importas dispositivos médicos, la obligación de identificar por lote o número de serie en los empaques viene desde la NOM-137-SSA1-2008 (numeral 4.1.1.7), vigente desde Dic 2008. Su relevo, la NOM-137-SSA1-2025, entra en vigor el 14 May 2027 y reproduce el requisito casi textual. Lo que México no exige, en ninguna de las dos, es el identificador único de dispositivo (UDI) que aplican otras regulaciones; si un proveedor te lo vende como obligación mexicana, no lo es.
Si estás en lo agropecuario, existe el SITMA, el sistema de trazabilidad de SENASICA: el Acuerdo que lo crea (DOF, 26 Feb 2021) es de observancia obligatoria para los agentes involucrados, pero el propio Acuerdo arrancó el sistema solo con la cadena de bovinos para carne, y el portal público sigue enfocado en esa cadena. No hay evidencia pública de que las demás se hayan integrado.
Y si exportas alimentos a Estados Unidos, la regla de trazabilidad de FSMA te alcanza con todo y sus 24 horas, con fecha de cumplimiento el 20 Jul 2028.
Cuánto cuesta no tenerlo, en pesos
La sanción mexicana por la etiqueta sin lote no está escrita en un solo artículo: hay que leer una cadena de tres eslabones. El artículo 210 de la Ley General de Salud manda que los productos se etiqueten conforme a las normas oficiales mexicanas. La NOM-051 es una de esas normas, y es la que exige el lote en clave rastreable. Y el artículo 421 de la misma ley sanciona la violación del 210 con una multa de 6,000 a 12,000 veces el salario mínimo general diario vigente.
Ese artículo sigue calculándose con salario mínimo, no con UMA, y eso encarece la multa cada enero: con el salario mínimo general de 2026 (315.04 pesos), el rango va de 1,890,240 a 3,780,480 pesos. En la Zona Libre de la Frontera Norte, donde el mínimo es de 440.87 pesos, va de 2,645,220 a 5,290,440.
La objeción sale sola: eso es para las grandes, a mi planta nunca la van a auditar. Vale la pena mirar quién publicó los tres avisos de julio de 2025 que mencionamos arriba: tres empresas mexicanas, ninguna trasnacional. Y ninguno de esos retiros empezó con un inspector tocando la puerta, sino con una queja, un análisis y el aviso de que un material comprado salió defectuoso. La multa es el piso del riesgo, no su techo.
Conviene leer la cadena como es: la ley no tipifica «vender sin lote» por su cuenta. La obligación concreta vive en las normas oficiales, y la ley castiga incumplirlas. Por eso la conversación sobre trazabilidad con tu gente de etiquetado no es de filosofía sino de cumplimiento, con monto publicado.
La merma que nadie separa
Hay un costo más callado que la multa: el producto que caduca en tu propia bodega. Y lo notable es que nadie lo mide por separado, ni siquiera el gremio. El Censo Nacional de Mermas de ANTAD midió la merma del comercio detallista en 1.08 % de las ventas en 2021 (venía de 1.24 % en 2020), con la mayor merma en farmacia, y atribuye entre el 35 y el 40 % de la merma desconocida a errores administrativos y fallas del proveedor. La caducidad no aparece como causa en ninguna parte del censo. Si el estudio del ramo no la separa, es casi seguro que tu inventario tampoco.
Las cifras nacionales de pérdida de alimentos que se citan en el tema miden otra cosa: el Banco Mundial calculó 20.4 millones de toneladas al año, el 34 % de lo que México produce para comer, y el ejercicio piloto de FAO e INEGI midió 9.31 % de pérdida en una canasta de 11 básicos entre la cosecha y la venta final. La primera dimensiona la cadena del país, la segunda un tramo agrícola, y ninguna es la merma de tu anaquel. Separar cuánta de la tuya es caducidad pide una sola cosa: que cada lote tenga fecha y que el sistema la conozca.
Dónde encaja Alleato
En Alleato la trazabilidad se prende artículo por artículo, con interruptores propios: si maneja lotes, si maneja series, si pide caducidad y de cuántos días. El catálogo completo no está obligado a nada; el queso sí y el tornillo no, si así es tu negocio.
El lote nace en la recepción: el número y la caducidad se capturan en la línea de la entrada, y desde ese momento la cantidad se parte en disponible y en mal estado, así que lo dañado queda separado desde el andén. De cómo conviene que ese dato entre sin pasar por el teclado hablamos en Ahorita lo capturo; aquí lo que importa es dónde queda guardado.
Hacia atrás, cada entrada de mercancía declara su origen: el proveedor con su orden de compra, el folio con que el proveedor identifica su factura, el pedimento de importación, o los orígenes internos como la hoja de producción o la toma de inventarios, y el sistema traduce ese origen a una etiqueta legible en los reportes. Hacia adelante, el lote viaja en la línea del pedido y de la factura con su caducidad, y se imprime en el documento que se lleva el cliente.
Y está el reporte que contesta la pregunta del título con un solo parámetro. Le das el lote y devuelve cada movimiento aplicado: el artículo, la caducidad, el tipo de operación, la cantidad separada en entradas y salidas, la fecha, y el folio traducido al documento que le toca, sea factura de venta, traspaso, entrada, devolución de cliente o de proveedor, ajuste, pedido o toma de inventario. El rastro completo de un lote, en una consulta. La devolución además regresa amarrada: cuando un cliente devuelve producto con lote, el sistema guarda contra qué factura había salido, así que lo que vuelve en un retiro se reconoce como el mismo lote que se vendió.
Si fabricas, la transformación tiene folio propio. Un documento de reproducción amarra en un solo folio la salida de los insumos y la entrada del producto terminado, y los dos lados dejan su renglón en la bitácora de lotes, así que la genealogía del lote de insumo al lote de producto se reconstruye por ese folio. Lo que no existe es un reporte que dibuje ese árbol completo en una sola corrida, y no te vamos a decir que sí.
Al surtir, una de las rutas del sistema sugiere primero el lote que caduca antes, y a falta de caducidad, el que entró antes. Otra sugiere en el orden en que los lotes se dieron de alta. La política de vender primero lo que caduca primero se configura y se vigila; no se da por sentada.
El sistema tampoco le pone un alto automático a la venta de un lote ya caducado. Te da la caducidad a la vista y el reporte de lotes por vencer, con filtros por línea, familia y proveedor, que separa lo que está por vencer de lo que ya venció y solo enseña lo que todavía tiene existencia. El alto lo pone tu gente.
Cuando el lote no basta y necesitas la pieza exacta, existe el número de serie: una fila por pieza, con su serie, su IMEI si es un equipo, su ubicación y su estado, y un kardex que junta nueve tipos de movimiento, de la entrada a la factura, la devolución o el traspaso. Ese modelo amarra además cada renglón de la factura con el pedimento por el que la pieza entró al país, que es justo lo que pregunta una revisión de comercio exterior.
Si tu bodega de hoy no trae lotes, esa es la pregunta siguiente y tiene respuesta corta: no se regulariza hacia atrás, se arranca hacia adelante. Prendes los interruptores en los artículos que de verdad lo necesitan, y de ahí en adelante cada entrada nace con su lote y su caducidad. Lo viejo se agota con lo que tengas registrado.
Para saber por dónde vas, el sistema trae los reportes que delatan los huecos: el de artículos que deberían manejar lotes y no los traen, y la búsqueda de entradas que se recibieron sin lote ni caducidad capturada. El rastro vale lo que valga su renglón más flojo, y esos dos reportes te dicen cuál es.
Una honestidad que te debemos: no hay estadísticas publicables de instalaciones nuestras, y las cifras de este artículo son de fuentes públicas con su origen dicho en cada una. Lo nuestro es la mecánica, verificada en el código del sistema. Si quieres ver el recorrido completo (el lote entrando con su caducidad, el rastro de un lote en una consulta, la devolución amarrada a su factura), pide una demostración.
Notas y fuentes
Corte de cifras: 26 Ago 2026.
- Retiros de fórmula infantil de Ene 2026: Nestlé México, 8 Ene 2026, cuatro lotes de NAN Alfamino y Alfamino de 400 g, «probable contaminación con una toxina producida por el microorganismo Bacillus cereus en uno de los ingredientes»; Sanulac Nutrición México, alerta del 23 Ene 2026 actualizada el 13 Feb 2026, 38 lotes de fórmulas ALULA importadas de Francia, «posible presencia de toxina cereulida, producida por el microorganismo Bacillus cereus, detectada en uno de los ingredientes». Ambas citas son literales de la autoridad, verificadas en la reproducción oficial de la Secretaría de Salud de Michoacán porque el PDF federal de gob.mx responde 403 al acceso automatizado, y así se declara. Una nota secundaria sugiere que las dos empresas comparten proveedor del ingrediente; no se pudo confirmar y este artículo no lo afirma.
- Avisos de riesgo del 16 Jul 2025 (CRECELAC, un lote, Enterobacter sakazakii; VIMECLOL, dos lotes, fisura en el área de precorte de la ampolleta; Sensibit RIN, un lote, cristales de Loratadina): leídos en el PDF oficial de COFEPRIS.
- Normas oficiales citadas, verificadas numeral por numeral en el DOF: NOM-251-SSA1-2009 (definición de rastreabilidad en 3.40, clave de lote en 6.9.1, plan de retiro en 6.7.1, registros con lote y destino de primer nivel en 6.7.3); NOM-051-SCFI/SSA1-2010 (lote rastreable en 4.2.6.1, caducidad en 4.2.7); NOM-059-SSA1-2015 (extensión de la investigación a otros lotes en 5.4.3, retiro con notificación a COFEPRIS en 5.4.2.5); NOM-137-SSA1-2008 (lote o serie en empaques, 4.1.1.7) y NOM-137-SSA1-2025 (DOF 19 May 2026, en vigor el 14 May 2027, con 180 días adicionales para agotar envases ya impresos). Ninguna de las dos normas de dispositivos contiene el requisito de UDI, y por eso el cuerpo dice que México no lo exige.
- Las 48 horas de la NOM-220-SSA1-2016 (numeral 8.1.11: dos o más casos graves semejantes, mismo lugar, mismo medicamento, mismo lote) resisten la modificación de la norma del 30 Sep 2020: se cotejó la tabla resultante contra la de 2017 y la fila y el plazo son idénticos. Existe un proyecto de norma de 2024 que la sustituiría; no hay evidencia de que se haya publicado como definitiva.
- Plazo de 30 días hábiles para comunicar la suspensión de producción o comercialización: Reglamento de Insumos para la Salud, artículo 36. Cadena de la multa de etiquetado: artículos 210 y 421 de la Ley General de Salud, versiones vigentes en la Biblioteca de Leyes de la Cámara de Diputados. El 421 sanciona con 6,000 a 12,000 veces el salario mínimo general diario; los montos en pesos son aritmética nuestra con los mínimos de 2026 publicados por la CONASAMI (315.04 pesos general, 440.87 en la Zona Libre de la Frontera Norte). La ley no tipifica el lote por su cuenta: la obligación vive en las normas que el 210 manda cumplir, y así hay que leer la cadena.
- Regla de trazabilidad de FSMA (21 CFR parte 1, subparte S): registros disponibles para la FDA dentro de 24 horas (1.1455(c)(1)) y en hoja de cálculo electrónica ordenable en caso de brote, retiro o amenaza a la salud pública (1.1455(c)(3)); fecha de cumplimiento prorrogada del 20 Ene 2026 al 20 Jul 2028 (Federal Register, 7 Ago 2025).
- Las 4 horas de BRCGS Food Safety, Issue 9, cláusula 3.9.3, con el verbo should: es meta de auditoría, no obligación legal. SQF (Edición 9, 2.6.3.2) pide la prueba de trazabilidad al menos anual sin fijar hora y FSSC 22000 tampoco la fija, así que no se puede escribir que «los esquemas GFSI exigen 4 horas»; este artículo la acota a BRCGS. ISO 22005 es texto de pago y no se leyó: no se citan numerales.
- Retiros de alimentos en Estados Unidos durante 2024 (422 eventos; 45.5 % por errores de etiquetado; 83.85 % de esos por alérgenos no declarados; costo directo agregado estimado en 1,920 millones de dólares): análisis de Loftware sobre la FDA Enforcement Report Database, difundido por New Food Magazine.
- Lo que tardan los fabricantes (31 % ubica la información del lote en dos horas o menos, 78 % en ocho o menos; proceso completo de 0.5 a 72 horas, con 32 horas en promedio para las organizaciones grandes): «Recall Execution Effectiveness», de GMA, FMI y GS1 US con Deloitte Consulting, publicado en 2010 con campo de septiembre a noviembre de 2009 sobre 54 empresas de Estados Unidos. Leído en el PDF completo vía Wayback Machine, porque el sitio original ya no resuelve. Es Estados Unidos y 2009, y así se presenta. No existe un estudio mexicano equivalente, y este artículo no lo estima.
- La cifra de «8.2 horas» que circula en blogs atribuida a ese mismo reporte no aparece en su texto; se descartó por eso.
- SITMA: Acuerdo del DOF del 26 Feb 2021, de observancia obligatoria para los agentes involucrados, con transitorios que arrancan el sistema solo con la cadena de bovinos destinados para carne. El portal público sigue enfocado en esa cadena y no hay evidencia pública de que las demás se hayan integrado; es ausencia de evidencia, no prueba de inexistencia, y el cuerpo lo dice en esos términos.
- Merma del comercio detallista (1.08 % de las ventas en 2021, contra 1.24 % en 2020; mayor merma en farmacia; 35 a 40 % de la merma desconocida atribuida a errores administrativos y fallas del proveedor): Censo Nacional de Mermas de ANTAD, publicado el 18 Abr 2023. La ausencia de la caducidad como causa se verificó leyendo la publicación de ANTAD, no una nota que la cite. La cifra de 1.99 % que también circula es del censo de 2015 y se descartó por vieja.
- Pérdida de alimentos en México (20.4 millones de toneladas al año, 34 % de la producción para consumo humano, 491 mil millones de pesos con referencia de 2017): informe del Banco Mundial de 2020, vía fuente secundaria. Tasa de pérdida del 9.31 % en una canasta de 11 básicos: ejercicio piloto de FAO e INEGI sobre la ENA 2019, cifra preliminar difundida por Naciones Unidas México. Miden cosas distintas entre sí y distintas de la merma de tienda, y el cuerpo lo declara.
- No existe un conteo defendible de cuántas alertas sanitarias emite COFEPRIS al año: el portal federal bloquea el acceso automatizado a su listado y los espejos estatales mezclan alertas propias con federales. Este artículo no lo estima. Y las decenas de miles de notificaciones anuales de farmacovigilancia que reporta el CENAFyT (82,993 en 2025) miden vigilancia, no retiros ni alertas emitidas; no se usan aquí como si lo fueran.
- La mecánica de Alleato citada (los interruptores de lote, serie y caducidad por artículo; la recepción que captura número de lote y caducidad en la línea de la entrada y separa el mal estado; el origen declarado de cada entrada y su traducción a etiqueta legible; el lote y la caducidad en la línea del pedido y de la factura, con su leyenda impresa; el reporte de ventas por lote con cliente y factura; el reporte que recibe un lote y devuelve cada movimiento con su documento traducido; la devolución amarrada a la factura por la que el producto salió; el folio de reproducción que amarra insumos y producto terminado, sin reporte de árbol completo; la sugerencia de lote por caducidad en una ruta y por orden de alta en otra; la ausencia de bloqueo automático de venta de lote caducado; el modelo de series pieza por pieza con su kardex y el amarre serie-pedimento en la factura; y los reportes de artículos sin lotes y de entradas sin lote ni caducidad) corresponde a su funcionamiento actual, verificado en el código fuente y en el esquema real del ERP. No hay estadísticas publicables de nuestras instalaciones, y así se declara.
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